Nombre del autor:Gerardo García-Aragón

Licenciatura en Psicología. Diplomado en Terapia Cognitivo Conductual, avalado por el Instituto Latinoamericano de Estudios de Posgrado y el European Scientific Institute. Diplomado en Terapia Racional Emotiva Conductual, otorgado por el Instituto Multidisciplinario de Crecimiento Profesional. Diplomado en Terapia Racional Emotiva Conductual para abordar ansiedad, depresión y dolor emocional, otorgado por el Instituto de Capacitación en Estudios Especializados en Psicología. Certificación en Primeros Auxilios Psicológicos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Terapia Breve Centrada en Soluciones en Emotional Health and Training Center, Lelek Licensed NLP Practitioner, avalado por la Society of NLP a nivel internacional. Licensed NLP Master Practitioner, avalado por la Society of NLP a nivel internacional. Licensed NLP Coach, avalado por la Society of NLP a nivel internacional Con más de 11 años de experiencia, practíco la Hipnosis Ericksoniana, la Hipnoterapia, la Terapia Cognitivo-Conductual y la Programación Neurolingüística, con las cuales, ayudo a las personas a resolver problemas emocionales derivados de sus estrategias de pensamiento. Mi formación está avalada por reconocidas instituciones nacionales e internacionales.

3 Peligros de la Hipnosis que tu Terapeuta Debería Contarte

3 Peligros de la Hipnosis que tu Terapeuta Debería Contarte

3 Peligros de la Hipnosis que tu Terapeuta Debería Contarte Los peligros de la hipnosis (los reales, no los que nacen de los mitos urbanos) no están en el trance, sino en la desinformación que esparcen algunos “hipnotistas” que no manejan bien la herramienta y, a su vez, carecen de entrenamiento, conocimiento e información o tienen una idea tergiversada de los alcances de esta herramienta. Si estás pensando en probar la hipnosis, probablemente te hayas preguntado si es segura. Durante más de un siglo, la hipnosis ha oscilado entre ser vista como una técnica científica legítima y un truco de magia peligroso. Déjame decirte algo importante: organizaciones como la American Psychological Association (APA) reconocen la hipnosis como una técnica terapéutica válida. La ciencia es clara: cuando trabajas con un profesional debidamente capacitado, la hipnosis es segura y efectiva (Elkins, Barabasz, Council & Spiegel, 2015). Pero aquí está el problema: como cualquier herramienta poderosa, si alguien la usa mal, puede hacerte daño. En este artículo vas a descubrir cuáles son los verdaderos riesgos de la hipnosis, separando los mitos de las películas de lo que realmente dice la ciencia. Los Riesgos que Debes Conocer 1. Puedes crear recuerdos falsos: El peligro más serio Este es el riesgo más importante y el más estudiado científicamente. Déjame explicarte cómo funciona. ¿Por qué sucede esto? Cuando estás en hipnosis, te vuelves más sugestionable. Si tu terapeuta te hace preguntas como “regresa al momento donde sufriste el abuso” o “busca el trauma que explica tu ansiedad”, tu mente puede construir narrativas que te parecen completamente reales, pero que nunca sucedieron (Loftus, 2005). Imagina esto: tu cerebro es como un escritor creativo que completa los huecos de una historia. Durante la hipnosis, ese escritor trabaja a máxima velocidad, y si alguien le sugiere cómo debería ser la historia, puede crear capítulos enteros que nunca existieron. Los investigadores Lynn, Rhue y Weekes (1990) descubrieron que personas muy sugestionables pueden desarrollar “pseudomemorias” extremadamente detalladas de eventos que jamás ocurrieron cuando se usan procedimientos hipnóticos inadecuados. La hipnosis NO mejora la precisión de tu memoria. De hecho, puede hacer que confíes más en recuerdos que son incorrectos (Capafons & Mazzoni, 2004). ¿Por qué? Porque la hipnosis hace que imagines las cosas de forma muy vívida y reduce tu pensamiento crítico, permitiendo que “completes” huecos en tu memoria con contenido imaginado que después sientes como real. El Mapa no es el Territorio Aquí hay un concepto clave que necesitas entender: cada recuerdo que tienes, cada historia que te cuentas sobre tu pasado, es un mapa, no el territorio real. Es una representación subjetiva de tu experiencia, no la experiencia misma. El filósofo Alfred Korzybski y la Programación Neurolingüística nos enseñan algo fundamental: confundir el mapa con el territorio es un error cognitivo básico. El problema ocurre cuando tu terapeuta —o tú mismo— olvidan que el mapa no es el territorio. Tu mente bajo hipnosis puede crear un mapa extremadamente vívido, cargado de emoción intensa, pero eso no significa que describa fielmente el territorio original de tu experiencia. Esta confusión entre mapa y territorio puede llevarte a construir falsos recuerdos (Capafons & Mazzoni, 2004). La emoción te da certeza fenomenológica: “lo siento intensamente, por tanto debe ser verdad”. Pero aquí está el truco: tu certeza emocional no garantiza veracidad histórica. En hipnosis, que algo se sienta vívido no prueba que sea exacto, del mismo modo que un sueño puede ser intenso y detallado sin ser real. Cuando estás en hipnosis, puedes experimentar recuerdos que se sienten completamente auténticos, con todos los detalles sensoriales y la carga emocional de una experiencia real. Pero recuerda: la intensidad con la que lo sientes no es evidencia de que sucedió así. Lo que necesitas saber para protegerte: Organizaciones como la British Psychological Society y la American Medical Association son claras: NUNCA debes usar la hipnosis como método principal para recuperar memorias que crees tener reprimidas, especialmente si hay asuntos legales involucrados (Lynn et al., 1990). Si trabajas con memoria en hipnosis, tu terapeuta DEBE: Hacerte preguntas abiertas, no sugerirte qué deberías recordar Advertirte claramente que la memoria es falible y puede equivocarse Documentar todo el proceso detalladamente Buscar evidencia externa cuando sea posible No crear expectativas sobre lo que “deberías” recordar 2. Puedes desestabilizarte emocionalmente La hipnosis te permite acceder a emociones muy intensas que normalmente mantienes bajo control. Si tu terapeuta no tiene experiencia suficiente y te lleva a explorar contenido traumático sin prepararte antes, puedes experimentar una crisis emocional severa. ¿Cuándo estás en riesgo? Cuando tu terapeuta usa técnicas de regresión en las primeras sesiones No establece contigo un “lugar seguro” mental antes de explorar No evalúa previamente si puedes manejar emociones intensas No explora tu trauma sin tener un plan para ayudarte a procesarlo Termina la sesión abruptamente sin ayudarte a cerrar bien la experiencia psicológica ¿Qué puedes sentir si esto sale mal? Puedes experimentar ansiedad severa después de la sesión, flashbacks más intensos que antes, mayor disociación, insomnio, hipervigilancia o sentir que te estás desmoronando emocionalmente. En casos graves, puedes tener una crisis disociativa o empeorar síntomas que ya tenías. Lo que necesitas saber para protegerte: La hipnosis te permite acceder a emociones muy intensas que normalmente mantienes bajo control. Si tu terapeuta no tiene experiencia suficiente y te lleva a explorar contenido traumático sin prepararte antes, puedes experimentar una crisis emocional severa. ¿Cuándo estás en riesgo? Cuando tu terapeuta usa técnicas de regresión en las primeras sesiones No establece contigo un “lugar seguro” mental antes de explorar No evalúa previamente si puedes manejar emociones intensas No explora tu trauma sin tener un plan para ayudarte a procesarlo Termina la sesión abruptamente sin ayudarte a cerrar bien la experiencia psicológica ¿Qué puedes sentir si esto sale mal? Puedes experimentar ansiedad severa después de la sesión, flashbacks más intensos que antes, mayor disociación, insomnio, hipervigilancia o sentir que te estás desmoronando emocionalmente. En casos graves, puedes tener una crisis disociativa o empeorar síntomas que ya tenías. Tu terapeuta SIEMPRE debe: Evaluar

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Creencias Empoderantes vs. Racionales: El Equilibrio Dinámico

Creencias Empoderantes vs. Racionales: El Equilibrio Dinámico

Creencias Empoderantes vs. Racionales: El Equilibrio Dinámico Creencias empoderantes o racionales, ¿en cuál tendrías que enfocarte? Vivimos en una época donde la mente se ha convertido en el campo de batalla de los significados. Entre frases de superación, el auge del coaching emocional y los enfoques cognitivos, esta pregunta fundamental es la que muchos pacientes y buscadores se hacen tarde o temprano. A simple vista parecen apuntar al mismo objetivo: mejorar la calidad de la vida mental. Sin embargo, detrás de esas palabras se esconden dos paradigmas psicológicos y filosóficos muy distintos que ofrecen soluciones a necesidades emocionales diferentes. Entender la distinción es el primer paso para utilizarlas a nuestro favor, en lugar de caer en una trampa de autoengaño o parálisis por análisis. Creencias Empoderantes: El Origen y su Función Para poder trabajar de manera efectiva con estas ideas, es crucial entender su estructura y la relación entre ellas. Son tres niveles de cognición que operan de manera interconectada, influyendo en nuestra percepción de la realidad. El término “creencias empoderantes” surge principalmente del campo del coaching, la Programación Neurolingüística (PNL) y la psicología positiva. Su premisa central es profundamente pragmática: “No importa si algo es verdad o no; lo importante es si te sirve para lograr tus objetivos y generar acción.” En este sentido, una creencia empoderante es fundamentalmente funcional, motivadora y generadora de impulso. Son afirmaciones que buscan modificar el estado emocional de manera inmediata, inyectando confianza y elevando la percepción de la propia capacidad, conocida como autoeficacia percibida (Bandura, 1977). Ejemplos Típicos: “Todo lo que necesito para triunfar está dentro de mí.” “Los obstáculos no me detienen; son solo oportunidades para crecer.” “Si otros pudieron, yo también puedo, sin importar mi historia.” Estas frases activan el sistema dopaminérgico de recompensa, lo que genera una oleada de energía, enfoque y resiliencia temporal. Son el combustible para iniciar el movimiento. El Riesgo Oculto: Sin embargo, su poder es condicional. Si una persona utiliza estas creencias para tapar un trauma no resuelto, una crisis de identidad profunda o un patrón crónico de culpa y autoexigencia, las creencias empoderantes pueden convertirse en parches emocionales que sostienen la negación. Son como una inyección de adrenalina cuando lo que se necesita es una cirugía. El alto emocional no es sostenible y el crash suele ser más duro. Las creencias racionales: el paradigma cognitivo Por otro lado, las creencias racionales provienen directamente de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) de Albert Ellis (Ellis, 1962). Ellis, un pionero en la terapia cognitiva, planteó que la raíz del sufrimiento emocional no son los eventos, sino las creencias irracionales sobre esos eventos. Su enfoque es la aceptación de la realidad. Ellis propuso que el pensamiento racional busca regular las emociones sin caer en la negación, la autoexigencia o el catastrofismo. Una creencia racional no busca eforia, sino ajuste a los hechos. Su objetivo es el desapego saludable y la estabilidad psicológica. Una creencia racional no busca empoderarte, sino ajustarte a los hechos.Por ejemplo: “Me gustaría que las cosas salieran bien, pero puedo tolerar si no es así.” “No necesito la aprobación de todos para tener valor.” “El fracaso no me define, sólo indica que debo ajustar mi estrategia. Estas ideas invitan a la humildad, la aceptación de la incertidumbre, la imperfección y la responsabilidad personal. El beneficio no es la motivación inmediata, sino la solidez psicológica a largo plazo. Permiten que el individuo se mueva con efectividad, no con euforia. Empoderamiento sin Negación: La Danza de Ambas Dimensiones El dilema no debería ser creencias empoderantes versus creencias racionales, sino cuándo y cómo integrarlas. La verdadera maestría mental reside en crear un equilibrio dinámico entre el impulso y la perspectiva.   En un proceso de transformación personal o terapia, ambas pueden y deben coexistir: Fase de Activación (Empoderante): Primero se activa el sistema emocional y motivacional con ideas que rompen el miedo y la inercia (la chispa). Fase de Sostenibilidad (Racional): Luego se reorganiza la estructura cognitiva con creencias que son más realistas y sostenibles a largo plazo (el motor bien ajustado). Milton Erickson, el maestro de la hipnosis, lo entendía perfectamente: antes de ayudar a una persona a pensar distinto, hay que mover su experiencia emocional. Primero la emoción que impulsa, después la razón que dirige. Entonces, ¿Cuál Te Conviene? La respuesta es un diagnóstico de tu momento actual: Si estás bloqueado, desmotivado o el miedo te paraliza, las creencias empoderantes pueden funcionar como una chispa necesaria. Usa la fuerza de “Si otros pueden, yo puedo” para dar el primer paso. Si ya estás en camino, pero notas autosabotaje, ansiedad excesiva o te paralizas por el miedo al juicio, entonces necesitas creencias racionales que te devuelvan la perspectiva. Usa la madurez de “Puedo tolerar el error; no me define.” El empoderamiento sin racionalidad es euforia vacía; la racionalidad sin empoderamiento es análisis sin acción. La verdadera transformación ocurre cuando ambas dimensiones dialogan, creando una autoestima que es a la vez fuerte y flexible. Cada creencia tiene una función dentro de tu sistema mental, pero ninguna sustituye el trabajo de explorar las raíces inconscientes de por qué crees lo que crees. La hipnosis ericksoniana ofrece una vía poderosa para acceder a los esquemas profundos (patrones automáticos de pensamiento y emoción) que condicionan tu forma de pensar, sentir y actuar. Permite reprogramar las limitaciones desde un nivel inconsciente, haciendo que las creencias racionales y empoderantes se instalen de forma orgánica y duradera, no solo como frases repetidas. Descubrirás que cambiar tu mente no es solo pensar distinto, sino sentir de otra manera tu propia historia y tu capacidad de respuesta ante la vida. Si deseas identificar las creencias limitantes que operan a nivel inconsciente y reprogramarlas para un desarrollo pleno, puedes beneficiarte de la hipnoterapia. Referencias Bibliográficas  Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191–215. (Fuente para el concepto de Autoeficacia percibida). Ellis, A. (1962). Reason and emotion in psychotherapy. Lyle Stuart. (Fuente para la Terapia Racional Emotiva Conductual – TREC

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identificar creencias limitantes

¿Cómo identificar creencias limitantes?

¿Cómo identificar las creencias limitantes? Identificar creencias limitantes es el paso crucial entre un resultado a medias positivo, con resultados que dejan qué desear y al mismo tiempo son las respuesta a por qué, a pesar de tus esfuerzos y talentos, hay una voz interna que te susurra que no eres suficiente o por qué a menudo te sientes paralizado frente a una oportunidad, o te encuentras repitiendo patrones de comportamiento que te alejan de tus metas. La respuesta a estas preguntas suele residir en un conjunto de ideas arraigadas en tu mente, conocidas como creencias limitantes. Estas no son meras opiniones, sino verdaderas “reglas” inconscientes que dictan la forma en que percibimos el mundo y, lo más importante, a nosotros mismos. En este artículo, profundizaremos a tal grado que te sea fácil identificar creencias limitantes, diferenciándolas de conceptos similares pero distintos como los pensamientos automáticos y las creencias nucleares. Además, te proporcionaremos casos prácticos y técnicas específicas basadas en la ciencia para que puedas identificarlas con precisión y, finalmente, transformarlas. Pero primero lo primero… Creencias Limitantes, Pensamientos Automáticos y Creencias Nucleares Para poder trabajar de manera efectiva con estas ideas, es crucial entender su estructura y la relación entre ellas. Son tres niveles de cognición que operan de manera interconectada, influyendo en nuestra percepción de la realidad. 1. Pensamientos Automáticos: La Punta del Iceberg Son los pensamientos instantáneos, a menudo irracionales, que cruzan nuestra mente en respuesta a un estímulo. Surgen de forma espontánea y son la manifestación más visible de un sistema de creencias subyacente. Un ejemplo podría ser: “Me han invitado a hablar en una reunión importante, seguro que lo arruinaré.” No son reflexiones profundas, sino reacciones rápidas y superficiales. Identificar y cuestionar estos pensamientos es el primer paso para acceder a niveles más profundos. 2. Las Reglas de Juego Inconscientes: Creencias Limitantes Las creencias limitantes son las conclusiones generalizadas que hemos extraído de nuestras experiencias de vida, a menudo en la infancia o adolescencia. Son las “leyes” que nos hemos impuesto a nosotros mismos y al mundo. En el ejemplo anterior, el pensamiento automático (“lo arruinaré”) podría derivar de una creencia limitante como: “No soy lo suficientemente competente como para ser el centro de atención” o “Mis ideas no tienen valor”. Estas creencias, aunque no son la base fundamental de nuestra identidad, actúan como un potente filtro que distorsiona la realidad y limita nuestras acciones. 3. El Cimiento de tu Identidad: Creencias Nucleares (o Centrales) En psicología y desarrollo personal, las creencias limitantes suelen clasificarse en tres tipos principales, según su origen y cómo afectan nuestra vida: Sobre tí mismo, sonre los demás y sobre la vida Estas son las ideas más profundas, rígidas y fundamentales que tenemos sobre nosotros mismos, los demás y el futuro. Son el núcleo del trabajo de identifcar creencias limitantes pues forman tu autoconcepto. Son la razón de ser de nuestras creencias limitantes y pensamientos automáticos. Si seguimos el ejemplo, la creencia limitante de “No soy lo suficientemente competente” podría provenir de una creencia nuclear aún más profunda, como: “Soy un fracaso” o “Soy indigno”. Estas creencias son las más difíciles de cambiar, pero su transformación tiene el poder de reestructurar por completo nuestra realidad. Técnicas para Identificar Creencias Limitantes La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), validada por décadas de investigación, ofrece herramientas precisas para desenterrar y desafiar estas cogniciones. A continuación, exploraremos algunas de las técnicas más efectivas. 1. El Registro de Pensamientos (Modelo de Aaron T. Beck) Su objetivo es que el individuo se convierta en un observador de su propia mente. Al llevar un registro detallado, se pueden identificar patrones y la relación causal entre pensamientos, emociones y comportamientos. Situación: Describe de forma objetiva la situación que desencadenó el evento. Pensamiento Automático: Anota exactamente lo que pasó por tu mente. Emoción: Califica la intensidad de la emoción experimentada (ansiedad, tristeza, ira) en una escala del 0 al 100. Creencia Limitante Subyacente: Una vez identificados los patrones, pregúntate: “¿Qué conclusión estoy sacando de esta situación que se repite?” Ejemplo: Situación: Mi jefe me dio una retroalimentación constructiva sobre mi desempeño. Pensamiento Automático: “Me está criticando. No le gusta mi trabajo. Debería ser perfecto.” Emoción: Ansiedad (80%), Vergüenza (60%). Creencia Limitante: “Mi valor como persona depende de mi desempeño profesional perfecto.” 2. La Técnica de la Flecha Descendente (cuestionamiento socrático) Inspirada en el método socrático, ésta consiste en cuestionar de forma sistemática un pensamiento automático hasta llegar a la creencia nuclear. La clave es hacer preguntas abiertas y profundas, como “¿Qué significa eso sobre mí?” o “¿Cuál sería la peor consecuencia?”. Ejemplo Práctico: Pensamiento Automático: “La idea que presenté en la reunión no fue la mejor.” Pregunta: “¿Y qué significa eso?” Respuesta: “Que no soy creativo y la gente me verá como inútil.” Pregunta: “¿Y qué significa eso sobre ti como persona?” Respuesta: “Que no valgo para este trabajo, que soy un fraude.” Pregunta: “¿Y si fueras un fraude, qué significaría eso?” Respuesta: “Que soy fundamentalmente defectuoso e indigno.” Siguiendo estos pasos puedes excavar hasta la creencia nuclear de “Soy indigno”, la raíz de todos los demás pensamientos. 3. Identificar Creencias Limitantes basado en el Modelo de Niveles Lógicos de Robert Dilts El renombrado experto en Programación Neurolingüística (PNL), Robert Dilts, desarrolló el modelo de los Niveles Lógicos, una herramienta poderosa para entender cómo los diferentes niveles de nuestra experiencia (entorno, comportamiento, habilidades, creencias, identidad y espíritu) se influyen mutuamente. Este ejercicio, basado en su modelo, te ayudará a identificar creencias limitantes muy arraigadas: Define tu meta o desafío: Elige un área específica de tu vida en la que te sientas bloqueado (ej: lanzar un proyecto creativo, mejorar tu salud, ascender en tu carrera). Nivel 1: Entorno: ¿Qué elementos de tu entorno (personas, lugares, recursos) están relacionados con este desafío? Anota las circunstancias externas. Ejemplo: “No tengo el tiempo ni el dinero para dedicarme a mi proyecto.” Nivel 2: Comportamiento: ¿Qué acciones específicas estás llevando a cabo (o dejando de hacer) en relación con tu meta? ¿Cuáles son los comportamientos que te

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Cambio de creencias, volúmen I

Cambio de creencias

Cambio de creencias Si decidiste leer este artículo es porque, seguramente, eres un apasionado del desarrollo humano, o bien, eres un facilitador de procesos de cambio (psicoterapeuta, coach, etc…) y sabes que el cambio de creencas es uno de los pilares en cualquier proceso terapéutico. También sabes que las creencias son esas ideas, muchas veces inconscientes, que moldean nuestra forma de interpretar el mundo, a nosotros mismos y a nuestras experiencias y suelen ser determinantes en nuestras relaciones interpersonales. Por eso, cuando estas creencias limitantes permanecen intactas, los cambios se vuelven superficiales o temporales. ¿Qué son las creencias y por qué importan? En cualquier proceso de cambio personal o terapia, uno de los elementos más poderosos y transformadores es el cambio de creencias. Las creencias son esas ideas, muchas veces inconscientes, que moldean nuestra forma de interpretar el mundo, a nosotros mismos y a nuestras experiencias. Por eso, cuando estas creencias limitantes permanecen intactas, los procesos de cambio se vuelven superficiales o temporales. Éstas funcionan como filtros mentales. Son las conclusiones que hemos adoptado a lo largo de la vida basadas en nuestras vivencias, educación y entorno. Por ejemplo, creencias como “no soy capaz”, “el mundo es peligroso” o “no merezco ser feliz” condicionan cómo actuamos, sentimos y tomamos decisiones. Cuando estas creencias son negativas o limitantes, pueden generar bloqueos emocionales, dificultades para alcanzar objetivos, problemas en las relaciones y patrones de comportamiento repetitivos que impiden el bienestar. El rol del cambio de creencias en la terapia La verdadera transformación comienza cuando logras identificar esas creencias que te limitan y trabajas en modificarlas. En terapia, ya sea a través de hipnosis, programación neurolingüística, terapia cognitivo-conductual o cualquier otro enfoque, el objetivo es que puedas reestructurar esas creencias desde un lugar de seguridad y autoconocimiento. Cambiar una creencia no significa simplemente pensar diferente, sino integrar una nueva verdad que permita actuar y sentir de manera distinta, más saludable y adaptativa. Y mientras estás leyendo y eres consciente de que llegaste a este punto tal vez te preguntas ¿cómo se facilita el cambio de creencias? es de la siguiente forma: Reconocimiento consciente: Identificar cuáles son las creencias que sostienen el problema. Cuestionamiento: Analizar si esas creencias tienen base real o son producto de interpretaciones erróneas. Experiencias nuevas: Generar vivencias emocionales que contradigan la creencia limitante. Reprogramación mental: Utilizar técnicas específicas para crear nuevas asociaciones y significados. El cambio de creencias en los procesos terapéuticos: fundamentos necesarios   Las creencias limitantes son esas ideas que actúan como anclas internas. Quizás ni las notas, pero condicionan lo que haces, lo que evitas, lo que crees que mereces. Creencias como “no soy suficiente”, “no puedo confiar en nadie”, o “si me muestro vulnerable, me van a rechazar”, no solo afectan cómo piensas: también alteran cómo sientes, cómo te relacionas, cómo tomas decisiones. Según Aaron Beck (1976), estas creencias están en la raíz de muchos problemas emocionales como la ansiedad, la depresión o la inseguridad crónica. Y Albert Bandura (1997) demostró que tu creencia en ti mismo —lo que él llamó autoeficacia— es uno de los factores que más influye en tu capacidad para actuar, aprender, lograr objetivos y recuperarte después de fallar. Por otro lado, considero fuertemente que sepas cuáles son -bajo mi perspectiva los cinco fundamentos que son necesarios que tomes en cuenta al iniciar el arduo y fascinante camino de cambiar tus creencias. Son los siguientes: 1. Tus creencias son nominalizaciones: no son verdades, son interpretaciones En PNL, se dice que las creencias son nominalizaciones (Bandler & Grinder, 1975). ¿Qué significa eso? Que lo que tú llamas “creencia” es, en realidad, una palabra que encierra un proceso mucho más complejo: vivencias, emociones, conclusiones, experiencias pasadas. Por ejemplo, cuando dices “soy un fracaso”, estás condensando una serie de eventos, sensaciones, interpretaciones. No es una verdad absoluta. Es una etiqueta mental. Y eso es una buena noticia. Porque si una creencia es una construcción, entonces puede ser deconstruida, cuestionada y cambiada. Según Aaron Beck (1976), estas creencias están en la raíz de muchos problemas emocionales como la ansiedad, la depresión o la inseguridad crónica. Y Albert Bandura (1997) demostró que tu creencia en ti mismo —lo que él llamó autoeficacia— es uno de los factores que más influye en tu capacidad para actuar, aprender, lograr objetivos y recuperarte después de fallar. 2. Creer no es solo pensar: es un proceso emocional y neurológico Creer no es simplemente repetir una idea. Es aceptar algo como verdadero, con todo tu cuerpo, tu emoción y tu memoria. Lindeman y Svedholm-Häkkinen (2016) explican que crees para darle sentido al mundo y reducir la incertidumbre. Y eso implica no solo el pensamiento, sino también las emociones, las sensaciones físicas, e incluso los vínculos que has tenido en tu historia. A nivel cerebral, cuando crees algo, se activan redes que involucran memoria emocional, recompensa y sentido del yo (Northoff & Bermpohl, 2004). Por eso cambiar una creencia no es tan simple como “pensar diferente”. Necesitas sentir diferente. Y para eso, muchas veces necesitas vivencias nuevas, acompañamiento y técnicas adecuadas. 3. Las creencias son una forma de identificarte con tu sistema En psicología, un sistema es un conjunto de elementos interrelacionados que funcionan como una unidad para mantener cierto equilibrio, adaptación y propósito. Estos elementos pueden ser pensamientos, emociones, conductas, creencias, valores, roles o dinámicas relacionales. El sistema no es algo externo o estático; es una organización viva, que se regula a sí misma y tiende a preservar su coherencia interna. ¿Qué caracteriza a un sistema en psicología? Interconexión: Cada parte del sistema influye en las otras. Un cambio en un elemento (por ejemplo, una creencia) puede alterar todo el sistema (por ejemplo, tus relaciones o tu estado emocional). Homeostasis: El sistema tiende a resistir el cambio y mantenerse estable, incluso si eso implica conservar dinámicas disfuncionales. Propósito y función: Todo elemento dentro del sistema cumple una función, aunque sea inconsciente o paradójica (por ejemplo, una creencia limitante puede protegerte del riesgo de fracasar). Identidad: El sistema forma parte de tu identidad:

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Diamante Ericksoniano

Diamante Ericksoniano, una joya oculta

Diamante Ericksoniano, una joya oculta El diamante ericksoniano, dentro del vasto universo de la Hipnosis Ericksoniana, es una herramienta que brilla con particular sutileza. Su poder no reside en lo que dice abiertamente, sino en lo que sugiere, lo que insinúa, lo que despierta en lo profundo de la mente inconsciente. Utilizado por Milton H. Erickson, psiquiatra y pionero de la hipnoterapia moderna, el Diamante Ericksoniano permite que una frase —aparentemente simple— desencadene procesos internos de transformación emocional, cognitiva y conductual. Y lo hace sin confrontación, sin imposición y sin resistencia consciente. ¿Qué es el Diamante Ericksoniano? El Diamante Ericksoniano es una estructura verbal diseñada para comunicar directamente con el inconsciente, utilizando ambigüedades cuidadosamente formuladas. La mente consciente, lógica y analítica, al no poder descifrar completamente la frase, se “rinde”. Y es ahí donde el inconsciente toma el control. Este patrón lingüístico tiene forma de “diamante” porque entrelaza cuatro vértices esenciales que multiplican los significados posibles de una misma frase. No es un rompecabezas, sino un espejo de posibilidades internas. La persona escucha una frase… pero interpreta algo que proviene desde sí misma. Ahí radica su fuerza. Las cuatro facetas del Diamante Ericksoniano Supongamos que tú ya te preparaste y aprendiste hipnosis y puedes ver que cada paso representa una fase clave en la estructura de la sesión, asegurando que la hipnosis sea efectiva y personalizada para el paciente. 1. Establecer un Proceso Aquí defines la manera en que vas a llevar a cabo la intervención.Tomas en cuenta la historia de tu paciente, su estado emocional y su receptividad a la hipnosis.Creas el rapport necesario y estableces el marco en el que ocurrirá el cambio.Es el momento de decidir qué estrategias hipnóticas utilizarás, como metáforas, sugestiones indirectas o disociación. 2. Tener una Meta Defines un objetivo terapéutico claro y específico.Tal como hacía Erickson, no impones metas rígidas, sino que permites que el inconsciente del paciente las descubra. La meta puede ser explícita o implícita, pero siempre debe estar orientada a la transformación y al aprendizaje. Tu objetivo es acompañar al paciente para que se mueva hacia la solución sin forzar el proceso. 3. Envolver Como Regalo Presentas el cambio de manera atractiva y natural para el paciente.Utilizas metáforas, historias y lenguaje hipnótico para que la experiencia sea significativa.Envuelves el mensaje de forma que el paciente lo perciba como algo valioso y positivo.Evitas confrontaciones directas y permites que el cambio surja de forma orgánica. 4. Cortar a la Medida Adaptas la intervención específicamente a la persona, asegurándote de que el mensaje hipnótico resuene con su mundo interno.Personalizas el enfoque según su historia de vida, creencias y manera de procesar la información.Ajustas la inducción, la metáfora o la técnica para que el paciente la haga suya y la internalice de forma efectiva.En esta fase final, el mensaje hipnótico queda listo para integrarse naturalmente en su experiencia cotidiana Ahora puedes notar que se llama diamante ericksoniano porque estos cuatro elementos no se usan de forma aislada, sino como un sistema interconectado.Tú sabes que un diamante brilla cuando todas sus caras están bien talladas y equilibradas.Así también, una intervención con hipnosis ericksoniana es más poderosa cuando se conectan todos los puntos. ¿Cómo se aplica en terapia? En mis sesiones de hipnosis ericksoniana, uso el Diamante como base estructural del diálogo. Cada palabra, cada pausa y cada silencio están diseñados para: Crear un estado interno receptivo Relajar las defensas conscientes Activar los recursos que ya existen en ti Permitir que el cambio ocurra desde tu propia sabiduría interna No es magia, pero se siente como si lo fuera.Porque no es el terapeuta quien transforma al paciente. Es el paciente quien se transforma al tener acceso a partes de sí que antes estaban bloqueadas.  

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